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PAUTAS PARA EL ESTABLECIMIENTO DE HÁBITOS DE SUEÑO ADECUADOS

January 6, 2017

 

Descansar de forma adecuada y durante un tiempo conveniente es fundamental para el desarrollo del niño. Los niños que no duermen suficiente suelen estar irritables, cansados, desganados… y esto incide en sus experiencias diarias y en su evolución.

Además, las “alteraciones” del sueño en los niños suelen incidir en las rutinas de toda la familia, afectar al descanso de todos sus miembros y, en ocasiones, son fuente de conflictos en la pareja.

Por todo esto es muy importante que el niño adquiera unos hábitos de sueño adecuados y, para establecerlos, el papel de los padres es fundamental.

 

Las pautas para el establecimiento de estos hábitos son las siguientes:

 

  1. Asegurarse de que las condiciones ambientales del cuarto de niño son las adecuadas: temperatura, luz, nivel de ruido, que la ropa que lleva sea cómoda…

  2. Establecer unos horarios regulares: para conseguir una rutina del sueño apropiada es imprescindible que exista un orden en los horarios del niño. Así, se regularán sus biorritmos y se habituará más fácilmente al cumplimiento de dichos horarios y a respetar las horas de descanso. Por tanto, es necesario fijar una hora de acostarse y una hora de levantarse.Los fines de semana estos horarios suelen verse modificados, pero      hay que tratar de mantenerlos lo más regulares posible dentro del cambio (por ejemplo, en fin de semana se acostará y se levantará 1 hora más tarde). Es importante evitar siestas excesivamente largas (más de 2 horas) durante el fin de semana.

  3. Realizar actividades relajantes en las horas previas al momento de acostarse: durante el tiempo previo al momento de acostarse, es positivo realizar actividades que desciendan el nivel de activación de la niña. De este modo, cuando llegue el momento de irse a la cama no estará excitada y le será más fácil quedarse en la cama y conciliar el sueño. Estas actividades son del tipo de: baño tranquilo, escuchar música relajante, masajes, cuentos relajados…

  4. Establecer una secuencia ordenada de actividades previas al sueño, que se repita todos los días: es importante establecer una rutina previa al sueño que se repita a diario (por ejemplo: baño-cena-cuento-a dormir) para posibilitar a la niña que anticipe lo que sucederá después y pueda prepararse para ello. Así, la hora de irse a la cama será predecible para la niña y, por ello, más controlable.

  5. Realizar actividades anticipatorios al momento de acostarse: podemos establecer una actividad que realizaremos todos los días justo antes de que el padre/madre abandone el cuarto de la niña, por ejemplo: cantar una canción cortita, darle un beso y decirle “hasta mañana, que duermas bien”, decir una retahíla relacionada con el sueño… De esta forma, estaremos posibilitando a la niña que anticipe el momento de la “separación” del adulto y que identifique cuándo ha llegado el momento. Así asociará que después de esa actividad concreta los padres se irán de la habitación.

  6. Acudir  cuando lo demande no de manera inmediata y demorándose de forma progresiva: cuando hemos dejado a la niña en su cuarto y nos llama para que acudamos, debemos no responder de manera inmediata e ir aumentando de forma progresiva el tiempo que tardamos en acudir. Podemos comenzar demorándonos 3 minutos e ir aumentando hasta llegar a 10 minutos. No es recomendable dejarle llorar más de 10-12 minutos.

  7. Cuando acudamos debemos ir retirando el contacto y la proximidad física de forma progresiva: los primeros días podremos cogerle de la mano o acariciarle para calmarle. A medida que van pasando los días iremos limitando este contacto físico y aumentando la distancia del adulto respecto a la niña. Así le estaremos dando una autonomía creciente para calmarse (cada vez nos necesitará menos en estos momentos). Es importantísimo no cogerle en brazos, no meternos en su cama y no sacarle de la habitación desde el primer día.

  8. Es positivo dejarle un apoyo: para establecer estos hábitos es positivo dejarle un apoyo: una lucecita, un muñeco… Esto le ayudará a calmarse y a sentirse más segura. Poco a poco lo irá dejando de necesitar pero al principio pueden ser muy útiles.

  9. No comentar entre adultos el tema del sueño delante de niño: si la niña nos escucha captará que es un tema importante o preocupante para nosotros. Esto puede generarle tensión o incluso reforzarle porque así le estaremos dando protagonismo.

  10. No regañar: después de una “mala noche” no debemos regañarle ni hacer comentarios al respecto, así no daremos protagonismo al tema del sueño ni generaremos angustia en torno a él.

  11. Reforzarle cuando duerma bien: la mañana siguiente a una noche en la que haya dormido bien le alabaremos y felicitaremos.

  12. Jugar durante el día en la habitación en la que duerme: así, la niña establecerá asociaciones positivas con ese lugar, conociéndolo como un lugar seguro y agradable.

  13. Los padres han de ser consecuentes y consistentes en la aplicación de las pautas: ante las mismas conductas reaccionarán siempre de la misma manera. Es importante no ceder a las demandas (llevárselo a la cama de los padres, dormir con él…) ni un solo día porque estaríamos aplicando un refuerzo intermitente muy difícil de extinguir.

     

    Fdo: Ana del Campo Pérez

    Psicóloga y Maestra de Audición y Lenguaje

    Nº Col. M-23534

     

     

     

     

     

     

     

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